Argentina,

 

Esta Página fue creada y dedicada para el Príncipe de mis sueños, el cantante SABU.

Ese hombre intangible que por el hecho de ser ídolo está en un pedestal, inalcanzable y al mismo tiempo, tan mío.

Habrán notado también que está escrita en tiempo presente, porque mi mente y mi corazón como eterna admiradora, se niegan a aceptar que alguna vez, pudiera irse.

No existen palabras cuando uno mismo quiere convencerse que todo lo vivido ha sido un mal sueño y el nuevo amanecer nos encontrará como éramos... ¡ Felices !! y dando gracias a Dios porque un día, un felicísimo día del mes de Septiembre, Dios mandó a la tierra a un Ángel, que por ser divino, tan pronto nos dejaría.

No es fácil para mi reconocer así, públicamente, lo que ya todos saben...

Nuestro Príncipe se fue... mas así como el mar es eterno y el cielo y las estrellas, así SABU vivirá eternamente, porque ahora mismo lo siento aquí, a mi lado, ayudándome a descifrar el sinfín de palabras que no percibe el corazón.

Aquí han concurrido tantas personas, ávidas del amor inmenso que mi ídolo desplegó por el mundo, tratando de recuperar un poquito de lo que fue "vivir soñando", convencidos de que algún día (aquellos que no tuvimos la bendición de conocerlo) nuestros ojos se llenarían de dicha al contemplarlo.

Nuestro Príncipe se fue... y no sé con qué palabras decirlo, porque cualquiera que emplee me llevará a decir, lo que en estos dos años a mi misma me he ocultado.

Nuestro Príncipe se fue...

Era la mañana del Domingo 16 de Octubre de 2005, cuando a las 10:30AM (hora de México) en el Hospital Español, SABU se desprendió de los brazos de su esposa para entregarse confiado a los brazos de Dios.

Apenas dos meses pasaron para que esa maldita enfermedad que es mala palabra, nos dejara sin aliento y llorando. Cáncer pulmonar en su etapa terminal, así decían las noticias,

No hace falta agregar más...

SABU cumplió 54 años el 12 de Septiembre de 2005, lo festejaron con un asado Argentino (que él mismo había pedido), como tantas veces preparó para agasajar a amigos.

En Cuernavaca fue el festejo, en su casa de campo, estuvo rodeado de amor, su esposa Josefina Gil siempre a su lado, su hermana Silvia que había viajado especialmente, su entrañable amiga Jackie y un grupo de amigos.

Fue muy feliz al ver a todos reunidos en torno a él, siempre llevó con valentía lo que Dios o el destino le depararon, afrontó la enfermedad con entereza y ni aún así, dejó de sonreír.

SABU nos abrió su corazón y a partir de ahí, su recuerdo y su presencia nos llevan por lugares encantados, donde algún día nos encontraremos en un remanso cálido, amparados en la ilusión de verlo tan solo un instante más.

Mi querido amor de la niñez, mi Príncipe del alma, no tengo más lágrimas para llorar tu ausencia, todo el dolor del mundo cayó sobre mi alma el día que te fuiste, a partir de ahí todo cambió porque viví 28 años de mi vida esperando tu regreso, pero hubiera preferido quedarme con esa ilusión, simplemente, que soportar esta angustia de saber que tus ojos ya nunca más podrán mirarme.

Con amor y recogimiento le pido a Dios que tu alma descanse en Paz.

Susy Solcito Araya
Tu admiradora
(desde el mismo momento que tu voz, tocó mi corazón)











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